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Holy Water, lluvia de fe y esperanza

 

 

Addis Abeba, mediodía de una jornada cualquiera. Una muchedumbre se agrupa en las proximidades de un templo de la Iglesia Copta de Etiopía, esperando ansiosa su baño de fe y misticismo. La Iglesia Ortodoxa Etíope cuenta con unos cuarenta millones de fieles; si no todos, una gran mayoría de ellos participan, tanto en la Etiopía urbana como rural,  del arraigado ritual del agua sagrada: Holy Water.

Una multitud histérica, inmersa en gritos y espasmos, clama por la curación de todos sus males durante un espectáculo asombroso para los ojos ajenos. En un país diezmado por la tuberculosis y el sida, esta práctica religiosa constituye un tratamiento sobrenatural al que los etíopes se someten con la esperanza de curarse milagrosamente del virus.

El ritual se lleva a cabo atendiendo al poder curativo del agua sagrada; Holy Water supone para ellos el remedio contra todas las enfermedades. El debtera ­(sacerdote que oficia la ceremonia) riega ―literalmente― a los fieles; muchos de los asistentes entran en trance, algunos convulsionan, otros cuantos chillan… Todos se empapan de fe y, con ella, la paz y el sosiego se reflejan en sus rostros.

Es tal el arraigo de estas ceremonias, que muchas organizaciones médicas locales e internacionales se afanan en demostrar la compatibilidad entre este antiguo ritual y la ciencia, intentando convencer a los fieles para que se sometan, sin renunciar al agua sagrada, también a tratamientos médicos que palien los síntomas y eviten el contagio. Pero lo cierto es que una gran mayoría de enfermos de sida en Etiopía sigue rechazando los medicamentos retrovirales para someterse exclusivamente al remedio tradicional que creen prolongará sus vidas, ya sea atendiendo al fervor religioso, ya por la relativa dificultad de la población ―ampliamente rural― para acceder a  los recursos sanitarios modernos.

El rito de Holy Water hiende igualmente en otra de las creencias más afianzadas de los fieles etíopes: la posesión demoníaca. Se asocian síntomas como fiebre, dolor de cabeza, dolor de estómago, desórdenes mentales, reacciones emocionales extremas, confusión o  depresión, con la presencia en el interior del enfermo de espíritus hostiles descontrolados. El debtera, a quien acude el enfermo, ejecuta el rito del agua sagrada con rezos y conjuros mágicos en la antigua lengua litúrgica de Ge’ez. En casos de posesión profunda, ayudado por la imposición de la cruz, consigue la expulsión de los demonios ante la entrega incuestionable de cientos de creyentes extasiados.

Tras el aguacero de fe, los asistentes se regocijan en lo sagrado, cumpliendo con una ceremonia que no solo concierne a la curación de enfermedades físicas, sino también a la protección de la parte espiritual, a la limpieza interior. Holy Water es una tradición religiosa que entronca con el culto etíope a la medicina popular, cuyo conocimiento se guarda con celo y se transmite de generación en generación, y también con la magia blanca: el debtera no sólo sana y purifica, también protege de los malos espíritus mediante la confección de amuletos, la imposición de las manos o la desposesión demoníaca.

Bautismo, redención, bendición, exorcismo… Holy Water supone una confianza ciega en el milagro, a la cual los fieles se agarran buscando la sanación, el descanso, la purificación, el perdón o el éxtasis. Incluso la felicidad.

Silvia Chamizo Blanco

Publicado en  Menorca Diario Insular

(9 de marzo de 2014)